Internet al Poder

El vasto mundo de Internet y las redes sociales son tan solo hoy un punto de partida. Estamos siendo protagonistas del nacimiento de una nueva era que tendrá su madurez, apogeo y primacía total dentro de unos pocos años en países desarrollados y más tarde en los países pobres y del tercer mundo. No se trata de una simple predicción. Sino de medir a largo plazo lo que emergerá cuando la generación nacida bajo la campana de Internet llegue a lugares clave de poder y de toma de decisiones. Es una filosofía que se escribe a sí misma y se reproduce de manera subyacente, sin que podamos frenarla. Una cultura que trasciende los usos y costumbres digitales para llegar a tener su propia representación política.

En muchos países del mundo el desarrollo en tecnología y en educación para profesionales capaces de hacerla florecer, es tan importante como la inversión en armamento. Las nuevas conquistas se harán en el mundo virtual y tendrán como marco el ámbito digital y su desarrollo. No solo con los intereses en el escenario internacional. Sino en una conciencia ciudadana dentro de la red de redes.

El debate que se viene entonces lo vimos un poco con lo que sucedió en la última Campaña Presidencial de Estados Unidos con las faque news y el acceso a datos privados de los usuarios de facebook. Una muestra muy pequeña de lo que nos ocupará más adelante y será eje político de los próximos años:  los derechos de los ciudadanos en Internet y la defensa de todos los militantes activos de la red por una Internet libre, sin censuras, que provea el bien común, la igualdad y la participación ciudadana.

Todo este movimiento desorganizado que se conecta en línea con fines por ahora filantrópicos como la cultura, la moda, la gastronomía, la política, la educación y tantos otros, pedirá y conformará su propio Partido Político.

Es decir, más allá del tema que los convoque, todos ellos comprenderán, cuando estén maduros socialmente para hacerlo, que comparten objetivos, intereses, visiones de la realidad, principios, valores y proyectos. Y querrán entonces  ejecutarlos total o parcialmente en gobiernos democráticos a través de representantes propios. Y así los veremos un día –no muy lejano- en una banca en la Cámara de Diputados para defender y discutir proyectos que se ocupen de sus propias cuestiones.

Ellos no creen que Internet sea una mera herramienta de la política…, sino de la ciudadanía, y saben que es el futuro, porque ya viven en él. Son volátiles, exigentes, multipantalla y multiformato. Y entienden que los derechos que ganen ahora en Internet quedarán adquiridos para siempre.

Según una encuesta de Telefónica, más de la mitad de los jóvenes a nivel mundial no se sienten representados por su gobierno y tan solo el 28 % admite haber participado en los últimos procesos electorales. El nivel de desencanto y desafección, principalmente en Europa y Estados Unidos, es altísimo.

Pensar en cuál será su ideario es el desafío, ya que se trata de personas desideologizadas –como se las conoce en la política tradicional- cuyo capital primordial son los contenidos y una total ruptura con el tiempo y el espacio.

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